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4.1.1.5 Ciberperiodismo de portal (masificación)

17 Oct

Internet ya es para muchos el mayor canal de información. Cada vez es superior el tiempo empleado en navegar, ya sea para leer las noticias, revisar el correo, ver vídeos y escuchar música, consultar enciclopedias, mapas, conversar por teléfono y escribir blogs. En definitiva, la Red filtra gran parte de nuestro acceso a la realidad.

El cerebro humano se adapta a cada nuevo cambio e internet supone uno sin precedentes. ¿Cuál va a ser su influencia? Los expertos están divididos. Para unos, podría disminuir la capacidad de leer y pensar en profundidad. Para otros, la tecnología se combinará en un futuro próximo con el cerebro para aumentar exponencialmente la capacidad intelectual.

4.1.1.4 Repetición y homogeneidad en el ciberperiodismo empresarial

17 Oct

Es así que aunque sea en la Web, los medios tradicionales mantienen en diversas formas la influencia social que han logrado; retienen su poder de intervenir en la definición de identidades y percepciones individuales y colectivas, por lo tanto podemos aventurar que están trasladando su condición de industria cultural al ciberespacio.

La responsabilidad social y comunitaria de estos nuevos medios ahora probablemente sea mayor, pues deben luchar no solo con sus competidores tradicionales, sino también contra esa sensación de confusión y saturación informativa en la que continuamente se cae al navegar por Internet. Nada más dañino para cualquier sentido de identidad que el no tener claro de donde se viene ni a donde se va.

Los medios en internet, como todos los demás, deben luchar por conservar en la conciencia de sus públicos las ideas integradoras con la historia, con las tradiciones y valores que las caracterizan. Sin dejar de llevar a cabo su función informativa del acontecer del mundo, deben buscar privilegiar aquello que ayude a reafirmar el sentido de pertenencia. En una palabra, deben aprender a ser glocales ese término que conjunta lo global y lo local y que se ha convertido en la definición más clara de esa estrategia.

4.1.1.2 Agenda, planeación y cobertura

17 Oct

Hay un interés creciente por la información permanentemente actualizada que ofrecen los cibermedios, pero ¿cómo es esa información?

  1. La información sigue siendo el contenido principal de los diarios dentro y fuera de la red.
  2. La publicidad, de corte clásico, ocupa más espacio en el papel que en internet.
  3. La información de última hora importa más que la interactividad.
  4. Se perpetúa la hegemonía del género “noticia”.
  5. Se apuesta por la redacción y/o edición propia de las noticias.
  6. Los cibermedios emplean de forma desigual los recursos hipertextuales, multimedia e interactivos.
  7. Coexisten múltiples modelos de negocio.

Al día de hoy estas conclusiones siguen siendo en buena parte válidas, pero se pueden añadir algunos matices respecto a los puntos que se han destacado. Es cierto que la información de última hora importa más que la interactividad, pero la participación de los lectores aumenta progresivamente, aunque no siempre centrada en los contenidos periodísticos. Se impone la hegemonía del género “noticia”, pero eso va en detrimento de piezas más analíticas o interpretativas.

Aunque evidentemente se emplean de forma desigual los recursos hipertextuales, sería más exacto decir que se emplean poco y que los enlaces son puramente informativos, sin que sea frecuente encontrar reportajes de fondo que aprovechen todas las posibilidades con las que en estos momentos se puede trabajar, ni en los medios parece que quieran dedicarles más atención por ahora. Y eso, sin entrar en los problemas que se están produciendo en las redacciones hasta que se consiga el equilibrio papel-web.

Por lo que se refiere a los temas, en los cibermedios el orden de importancia, de mayor a menor, es el siguiente:

  • política,
  • sucesos,
  • sociedad,
  • economía,
  • terrorismo, deportes,
  • justicia, cultura y espectáculos,
  • ciencia,
  • medioambiente,
  • otros temas diversos y tecnología y
  • sociedad de la información.

Prácticamente sin cambios con respecto al papel, salvo en el caso de la información de sucesos que es mucho más abundante en la red.

Las informaciones proceden mayoritariamente de fuentes burocráticas –que invaden unas redacciones más ocupadas en reproducir contenidos que en crearlos- y de agencias.

La agenda propia es todavía muy escasa y los porcentajes obtenidos de desglosan así: fuentes institucionales, 13,74 %; agencias, 31,76 %; sin referencia alguna a fuentes, 29,63; otros medios, 4,47 % y otras fuentes (notas, sondeos, ruedas de prensa, plenos de ayuntamientos, sesiones parlamentarias, actos), 6,95 %.

La agenda propia oscila entre el 9,48 y el 19,88 por cien. En cuanto a los géneros utilizados en los medios digitales, el 87,42 % son informaciones; el 10,34 % crónicas; el 3,72 % reportajes y el 2,05 % entrevistas, entre los que superan el 1 por cien.

Todos estos datos confirman que se impone la noticia escueta sobre la posibilidad de profundizar en los temas. Y ahora aún podemos añadir algo más: se va asumiendo que la actualización puede ser automática gracias a los agregadores de noticias y a apuestas como la de Google.

La novedad tecnológica puede llevarnos a la información de usar y tirar, a la noticia efímera pero en muchos casos permanentemente archivada, y contra eso debemos rebelarnos sin ninguna duda. Pero también puede ser que resuelva la dificultad que supone para los periodistas de las redacciones digitales estar permanentemente ocupados en seguir y remover la información, y les permita dedicar más horas a trabajos de mayor calado: el tiempo lo dirá.

4.1.1.1 Etapas de producción

17 Oct
  • Etapa de traslación

Esta fase lo que trata es de llevar los contenidos sin apenas variaciones en lo que a diagramación se refiere, desde un soporte tradicional como el papel a uno digital (computador).

Ante la inexistencia de precedentes no son de extrañar algunas de las impericias que se advierten en estos momentos: textos excesivamente largos que obligan a los lectores a utilizar de manera continua las barras de movimiento, desmesurado número de capas de texto hípervinculadas, escasos enlaces tanto de nuevas páginas como a diferentes párrafos de texto base.

Por todo ello podemos afirmar que en esta primera etapa en muchas ocasiones el tratamiento formal y los contenidos ofrecidos a los receptores suponen una mera réplica del periódico convencional, sin tenerse suficientemente en cuenta lo heterogéneo de ambos soportes.

  • Etapa de adaptación

En esta segunda fase asistimos a sustanciales transformaciones como consecuencia de que el ciberperiódico gradualmente empieza a adquirir
personalidad propia.

Tal hecho se percibe tanto en el tratamiento de los contenidos como en todo lo que tiene que ver con la parte formal del producto. Al margen de que buena parte de la creciente comunidad internauta de los últimos años de la década de los noventa, fueran los del cambio de sus pantallas de ordenador de 640×480 pixeles a 800×600 pixeles (lo que implica una nueva “ventana” desde la que contemplar los contenidos ciberperiodísticos).

Desde el punto de vista del diseño hay que adentrarse en lo que para algunos estudiosos se asemeja a una especie de “torre de Babel digital”. Cambios en el ciber diseño: el primero de ellos surge como consecuencia de considerar el ciberperiódico como un producto continúo frente a la periodicidad de los medios tradicionales (y, por supuesto, de su competidor en papel), que además ofrece a sus consumidores la actualización instantánea de sus contenidos como gran valor añadido.

Hay un hecho particularmente significativo en lo que al diseño de los ciberperiódicos se refiere: afrontar el desafío que implica la simultaneidad acumulativa de los contenidos frente a la instantaneidad sustitutiva propia de los medios audiovisuales.

El segundo aspecto a considerar radica en la versatilidad. El diseño ya empieza a tener en cuanta con el rigor necesario que el ciberperiódico es un producto que no agota sus prestaciones sino que tiene otros usos extrainformativos, como son los de publicar en contenidos que permiten el acceso a otras páginas Web no necesariamente periodísticas, adquirir determinados productos a través de escaparate virtuales, ampliar contenidos sobre dossieres y números monográficos cuyas dimensiones impiden su difusión a través de los medios de comunicación tradicionales.

En otras palabras, llega el momento en que el ciberdiseño adquiere conciencia del abanico de posibilidades que se abren con la activa utilización de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Y la tercera faceta que se potencia en esta segunda fase y que más contribuye a las transformaciones en el ciberdiseño es la hipertextualidad.

El diseño es consiente en estos momentos de que el ciberperiodismo es una llave que potencialmente abre las puertas de la Red a los internautas y permite la navegación a lo largo de su ingente masa de contenidos.

  • Etapa de emancipación

En la actualidad nos encontramos ante esta tercera etapa que coincide, de manera altamente significativa, con la extensión a amplios estratos de la sociedad de las pantallas con el nuevo estándar de resolución de 1.024×768 píxeles, si bien en ocasiones las personas tiene problemas de navegación por estar acostumbrados a ordenadores con pantallas ajustadas al estándar de 800×600. Se percibe un asentamiento en el diseño de las publicaciones digitales y una profundización en sus niveles de calidad, sofisticación y adaptación al nuevo ciberentorno.

El diseño Web influye en la diagramación de muchas cabeceras del periódico en papel, en un intento de los empresarios de la información por adaptarse a la nueva fórmula de acceso a los conocimientos de esas nuevas generaciones, que han cambiado el estándar escrito por el audiovisual. Multimedialidad, elemento de marketing e imagen de marca que se atribuía al ciberperiodismo que una auténtica realidad. Interactividad, adaptación a los nuevos soportes

4.1 Planeación del sitio (en papel)

17 Oct

Para la planeación del sitio primero se necesita el enfoque y las características que le vamos a dar, o sea todo el diseño: los colores, la tipografía, la ubicación de todos los elementos que le darán forma al sitio que manejemos.

Aunque las técnicas han cambiado, la finalidad del diseño tipográfico sigue siendo la misma. Esto se basa en comunicar palabras: sin ellas la tipografía no existiría. La tipografía es el medio del que nos servimos para poner a disposición de todo el mundo palabras que alguien ha concebido en su mente y plasmarlas luego sobre papel.

4. Elaboración de un producto ciberperiodístico en línea

17 Oct

 

El proceso del diseño ciberperiodístico atraviesa tres etapas: la mera replica online de las publicaciones en papel, característico de la segunda mitad de los años noventa; la apuesta por ejes directrices como multimedialidad e interactividad, propia de los ciberperiódicos de la primera mitad de la primera década del siglo XXI; y la situación actual, en la que se profundiza en los rasgos anteriores y se incide en nuevos formatos como la telefonía móvil y el auge de los blogs personales y las redes sociales como fuentes de información y no de simple interacción.

Las nuevas tecnologías de información y comunicaciones afectan al mercado de la información, si el ciberperiódico es un producto informativo, su diseño siempre habrá de ser periodístico. Por ello entenderemos que este artículo debe comenzar con una alusión a una síntesis acerca de las nuevas directrices que deben afrontarse en el diseño de un producto ciberperiodístico.

3.3 Interactividad

17 Oct

La interactividad también se abre paso en los géneros ciberperiodísticos. Además de los ya veteranos foros de lectores, en los últimos años descuellan formatos periodísticos en los que el lector tiene una participación directa. Así, los cibermedios actuales nos ofrecen entrevistas digitales, en las que los lectores plantean las preguntas; sondeos y encuestas, donde los lectores votan; áreas de comentarios, donde se expresan opiniones a propósito de informaciones específicas, y muchas otras variantes. En España, la sección Participación de Elpaís.es o, desde otra perspectiva, la red de cibercomunidades, mantenida desde la revista digital En.red.ando, son ejemplos excelentes, entre muchos otros, de las posibilidades de la interactividad aplicada a la información periodística cotidiana.

Es un rasgo del discurso digital del que se derivan otros igualmente a tener en cuenta, como la personalización de contenidos, la inmersividad o incluso la democratización de la información; es la interactividad la que hace que se pase del paradigma de la comunicación de masas (emisor único, receptor igualmente único aunque compuesto de individuos diferentes, constructo ideal condicionado por la tecnología) al paradigma de la comunicación multilateral, donde la pluralidad de agentes está sujeta a múltiples variaciones y hace posible, si se permite la metáfora, una presentación caleidoscópica y polifónica.

Es la interactividad, asimismo, la que está provocando profundas mudanzas en la autoría de la información: el autor no es sólo quien propone el texto, sino que éste se completa, cambia, o sustituye por la intervención del lector. La propia estética de la recepción debería ser, por lo tanto, replanteada.

 

 

3.3.1        Concepto

Charo Sádaba define la interactividad como:

“la potencialidad de un sistema tecnológico de favorecer procesos comunicativos eficientes al permitir la presencia de elementos que hacen análoga la comunicación mediada por la tecnología al diálogo”

, y distingue entre la comunicación entre un usuario y un ordenador y la comunicación entre personas, aunque mediada por la técnica.

Por su parte, Alejandro Rost insiste en su trabajo alrededor de dos tipos de interactividad:

  • La selectiva (“interacción con los contenidos”),
  • La comunicativa (“interacción entre individuos”)
  • Y una combinación de ambas (“interacción con los contenidos y entre individuos”).

Así, define la interactividad como:

“la capacidad gradual y variable que tiene un medio de comunicación para darle a los usuarios/lectores un mayor poder tanto en la selección de contenidos (interactividad selectiva) como en las posibilidades de expresión y comunicación (interactividad comunicativa)”.